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Full text of "Julio Figueroa 1872 Juicio. Solsona Y Esteves"

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JUICIO 


SOLSONA i ESTEVES 


VERSOS OAUCIÍOS 


Relación <¿ue iiace ei, paisano 
Calistro Jdentes, de lo que viú y oyó en el juicio 

CRIMINAL HABIDO ENTRE EL CAPITAN DEL PUERTO, CORONEL 
SOLSONA Y EL EMPLEADO DE ESA REPARTICION 

don Octubre H. Esteves. 


PRECIO, 50 CENTESIMOS 


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MONTEVIDEO 

Imp. á vapor (le LA. TRIBUNA, 2& de Majo, 124. 

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JUICIO 


SOLSONA Y ESTEVES 

VERSOS GAUCHOS 


Relación que hace el paisano 
Galistro Juentes, de lo que vió y oyó en el juicio 
criminal habido entre el Capitán del Puerto, Corone. Solzona y el empleado 

de esa repartición don Octubre 
H. Esteves. 


PRECIO, 50 CENTESIMOS. 


MONTEVIDEO 

lmp. á vapor de LA TRIBUNA, ‘>5 do Mayo 124 . 




A MIS DISTINGUIDOS COMPATRIOTAS 

9 

Coroneles D. Manuel Pagóla y D. Carlos Ganden - 
cío y ciudadanos D. Juan C. Costa y D. Eduardo 
Mac-E achen. 

El Autor. 




AL PAISANAJE ORIENTAL 


RELACION QUE HACE EL PAISANO C AUSTRO JüENTES DE LO QUE VIÓ Y 
OYÓ EN EL JUICIO CRIMINAL HABIDO ENTRE IOS SRES. SOLZONA Y EsTEYES. 


Paren gauchos la atención 

Y priesten atento oído 

Que si hay quien haiga tenido 
De este asunto relación, 
Asiguro y con razón 
De que naides contará 
Con mas, pasencia y verdá 
La causa á que me refiero, 

Y que divulgarla quiero 
Con la mayor clarida. 

Solo anelo en mi escrebir 
El demostrar claramente, 

Que el gauchaje no es lajente 
De quien hay mas que decir: 
Me dá mucho que sentir 
El sentar esta opinión 



— - G — 


Pero como sin razón 
Se eré ruin al paisanaje, 

Voy á contar un pasaje 
En que un gaucho es el mirón. 

Si el caso hubiese pasao 
Entré puritos nosotros 
Que sernos piores que potros 
Por nuestro modo atrasao, 
Dejuro no habría faltao 
Un entrigante dotor 
Que nos hiciera el favor 
De titular salvajada 
La causa que hubo llamada 
Custion de ley y de honor. 

Y tan luego á un Coronel 
Colorao y güen patriota 

Es á quien como á un idiota 
Lo han metido en un burdel: 
Ese es el triste papel 
Que pre tiendo descrebir 
Paque puedan colejir 
Como anda nuestro partido 
Hoy que debia estar unido 
Pa no dar ni que decir. 

/ 

Lo cierto es que el blanquillaje 
Se ha réido que es un contento 
Al ver el encausamiento 
Del que llaman un salvaje: 

Que mas quiere el palomaje 
Sino poderse floriar 
Mirándonos escarbar 
Los muchos miaos que .tenemos 

Y que los primeros sernos 
En quererlos demostrar. 


'Pero en fin ya sucedió, 





Les liemos costino la fiesta 
.Por lo cual solo nos resta 
Lamentarlo que pasó: 

Lo solo que siento yo 
Es no gosar de valer 
Para hacerles entender 
A los coloraos del dia 
La triste y fiera inania 
En que han dao de hacerse ver. 

Voy á dentrar al asunto 
Porque me está pareciendo 
Oue si me sino estendiendo 

'V VI 

Respeto del mesmo punto, 

No sin mi causa barrunto 
Que saltará algún soplon 
A probar quela custion 
Que videjuéde derecho, 

Y que es deber lo que se ha hecho 
De justicia y de razón . 

Tocante al caso diré 

Que sucedió que un emipliao 

Que andaba medio atrazao 

Y enfermo no sé de qué, 

Asigun lo que yo sé 

Pa poderse remediar 
Le hiso á su gefe avisar 
Que estaba enfermo y en nones, 

Y unos treinta patacones 
Le mandó solicitar. 

Al gefe que á punto cierto 
Ni el cargo le malicéo 
Pero que asigun me creo 
Es Comendante del Puerto, 

Le pareció que era incierto 
Lo del aviso y formal 
A mas de no darle un rial 



— 8 — 


Le contestó claramente, 

Que si se hallaba doliente 
Juese á dar ai hespí tal. 

Es claro que la respuesta 
Jué durasa y hasta ruin, 

Por que es sabido que al fin 
Un servicio poco cuesta; 

Lo cierto es de que con esta 

Y otras causas que á mi ver 
De continuo solian ser 
Una pelea costante, 

Dió lugar el Comendante 
A un disgusto y mal querer. 

La respuesta oyó el empliao, 

, Y viéndose sin un cobre 

Y en ancas de enfermo y pobre 
Tan fieramente tratao, 

No bien recibió el recao 
Que su gefe le mandó, 

De pura rabia crujió 
Agarró pluma y tintero 

Y fiero, pero muy fiero, 

Al hombre lo destrató. 

Salió el diario al otro dia 
Imprentiao de tal manera 
Que se me hace y no es soncera 
Que hasta de bravo jedia: 

¡Bien haiga palabrería 
Safada y mala intención! 
Pueden crer y con razón 
Que lo menos que le dijo 
Al gefe, jué á punto fijo 
El tratarlo de ladrón. 

Por supuesto, ya se vé. 

Cuando leyó el Comendante 



~ 9 — 


El diario y vio lo insultante 
Del escrebir y el porqué, 

Como balaso se jué 
Un abogao á buscar, 

Y dispues de consertar 
Con el dotor lo que haria, 

A la mesma polecia 
Derecho se jué á quejar. 

El Comisario lo oyó 
Pero como era devalde 
El verlo á él, dir al Alcalde 
Jué el concejo que le dió. 
Bramando y fulo salió 
El Comendante, de allí, 

Siendo entonces que lo vi 
Tan enojao y furioso,. 

Que si me lo encuentra al moso 
Quisas hay un san quintin. 

Lo cierto es de qué la queja 
Pasó al Alcalde y al punto 
Que el hombre vido el asunto 
Dejuro paró la oreja: 

Hay nomás frunció la ceja 

Y sin buscar mas causal 
lleclaró claro y formal 
Que se le hacia prudente 
El llevar al delincuente 
Ante el jurao criminal. 

Para entonces el empliao 
Que vió venir la tormenta, 
Maliciando que á la cuenta 
Me, lo traeria apurao, 

Al grito buscó un letrao 
Como al momento lo halló, 
Siendo entonces que anombro 
Al Comendante Tésanos, 



10 


Quien á la causa hecho manos 

Y la custion encaró. 

Lo primero que hizo jué 
Escrebir otro relato 
En el cual el mesmo trato 
Le acomodó al Coronel: 

Mas fiero siguió el burdel 
Entonces, por que apesar 
De por la ley reclamar 
El gefe contra el agravio, 

Por no perder el resavio 
Quiso él mesmo contestar. 

Se dijieron de una á ciento, 

Hasta que al fin el Jurao 
que ya se habia sortiao 

Y que esperaba el momento, 

Iliso prestar juramento 
Sigun era menester, 
iíeclarando á mi entender 
Que habia causa bastante 

Pa no perder un istante 

Y la custion resolver. 

Por final se señaló 
Eldia, hora y paraje 
Ande debia el pueblaje 
Ver la custion que se armó; 
Intertanto, se trató 
Entre los dos abogaos 
De dir a escarbar los miaos 
Que hubiese de cada parte. 

Para ver quien con mas arte 
Defendía á sus ahijaos. 

Dejenme aura resollar 
Paisanos, porque aunque he puesto 
A mi ver lo mas del resto 



— 11 — 


En lo que acabo de hablar. 
Por mi mal voy á dentrar 
En lo pior de la junción, 
Sipendo or esa rason 
Que pido de que me esperen 
Para que mejor se enteren 
Del final de la custion. 


COMENSA EL JUICIO 


Serian como las diez 
. De un viernes del en que estamos 
Mes de Agosto, á .veintitrés. 

Si es que la fecha no atraso, 
Cuando un gran monton de jente 
Que á mi ver desde temprano 
Estaba dispuesta á todo 
Pero menos al trabajo, 

Apiñada en varios puntos 
En grupos de á tres y cuatro 

Y gente la mayor parte 

De lo que hay de mas ingrato, 
Como quien alguna riña 
O carrera está esperando 

Y espera y se desespera 
Por comensar el fandango; 

Junto á la puerta del Juerte 
Del Gobierno, sin reparo 
Gritaba, hablaba ydecia 
Cuanto hay de mas fiero y malo. 

A la hora y media dispues, 
Sintiendo que rechinaron 
Los cerrojos de la puerta 
Por que se dentra al Jusgado , 
Tal pelotera se armó 



12 - 


Y tan fiero se apiñaron 
Viejos, muchachos y mosos. 
Blancos, negros y mulatos, 

Que amigos, les asiguro 

Y no piensen que es engaño 
Ni que les relato un cuento 
Propiamento de muchachos, 

Al ver aquello se me liiso 
Como una hacienda que el campo 
Gana, rompiendo el potrero 
Espantadisa y sumbando. 

¡Animalitos de Dios! 

¡Que barullo, que codasos; 

Que pechadas, rempujones 

Y embestidas se pegaron! .... 
Había del lao de adentro 

Un tablao como en el treato 
De capasidá lo menos 
Para doscientos y tantos, 

Y no bien se abrió la puerta 
Dejándoles paso franco, 

Se llenó el tablao entero 

En menos que canta un gallo. 

Ya rebosaba de lleno, 

Y ansi mesmo les réclaro 

Que apesar de que hormiguiaba 
La jente, como gusanos, 

En la calle y en el patio 
Del Juerte, remoliniando 

Y atracándose pechadas 

Y rompiéndose los cáseos 
Mas de ochocientas personas 
Entre orientales y estraños 
Hacían cuanto es posible 
Que pueda hacer un cristiano. 

Yo, que también no lerdié 



- 13 - 


Para ser de los escasos 
Que á juersa de arrempujones 
Mejor nos acomodamos, 

En cuanto me vide adentro 
Me fí medio arrinconando 
En el tablao que era en forma 
De escalera, y por si acaso 
Como siempre en esas fiestas 
Hay mas ratones que gatos, 
Aunque no tenia conmigo 
Mas pilchas que algunos cuantos 
Patacones, mi facón 

Y un naranjero viejáso; 

Como lie dicho, por las dudas 
Que no me pegasen palo, 

Asiguré mis prenditas 

Y me acomodé quietaso. 

Ya estaban por dar las doce 
En el relés de un muchacho 
Que se hallaba á mi derecha 

Y gritaba como un chancho. 
Cuando comensó á moverse 
Lajeóte, vociferando 
Dichos y malas palabras 

De toda clase y tamaño, 
Llamando uno á un tal Esteves, 
Otros, á don Carlos Cuatro , 
Otros, en fin, á las partes, 
Defensores y Jurados, 

Cuando en esto oí sonar 
Ln juerte campanillaso 

Y ya quedó como en misa 
Tuitoel mundo y escuchando. 

En esto vide dentrar 

Por la puertita de un cuarto 

Que cái se me hace que al fondo 



— 14 — 


De la sala del Jurado , 

Como á unas quince personas 
Entre ellos á don Tésanos 
Don Esteves, don Solsona, 

El dotor Herrera, el ñato 
Don Carlos Marques, Gradin, 
César, Capurro, Montano, 

El Alcalde don Furriol, 

Rodrigues y don Yiscáino; 

Quienes en cuanto al salón 
Dentraron sombrero en mano. 

Se hicieron como gobiernos 

Y hay nomás se acomodaron. 

No bien dentro don Solsona, 

«Que lo atágen,» gritó un bárbaro, 
A quien yo como á lo ageno 
Me le afirmé de un sopapo: 

En esto golvió á sonar 
Otro gran campanillaso, 

Y aunque solo á duras penas 
Oí lo que Vino al caso. 

Me fijé bien que la jente 
Medio seiba sosegando. 

Tomó entonces la espresion 
El Alcalde ó escribano, 

Y rejuntando unos libros 
Muchos papeles y un diario, 

Claro yjuertenos leyó 

El discurso con los cargos 
Que al Comendante del Puerto 
Le liabia hecho el acusado, 
Esplicando allí el porqué 
Al moso querían penarlo, 

Pa que otra ves anduviese 
Al hablar con mas reparo. 

No bien acabó el Alcalde, 



— 15 — 


Cuando amigos, soberano, 
Resonó tal palmoteo 

Y cliiílidos tan fierásos, 

Que en vesde estar entre gente 
Me figuré lo reclaro 
El estar viendo una hacienda 
Crusar un cardal machaso. 
Ande el ganao se alborota 

Y brama que causa espanto, 

A la ves que la pionada 
Cruje y se muerde rabiando. 

Al cabo se sosegó 
La ¡ente, yen intertanto, 

El abogao don Herrera 
Defensor del agraviado, 
Agarrando la palabra 

Y yendo derecho al grano. 

Con una linda espresencia 

Y un estilo lo mas claro, 

De tal manera tomó 

La defensa del ahijado, 

Que quiso ó no quiso el pueblo 

Y aunque hacia por estorbarlo 
Con chillidos y otras cosas 
Puramente de borrachos. 

No tubo al fin mas remedio 
Que dentrarse por el aró, 
Comprendiendo de que á veces 
Lo pintan muy fiero al diablo 

El defendido, á todo esto, 

Sin duda reíleicionando 
En que á su güen defensor 
Le faltase el alegato. 

Estaba medio tristón 

Y solo de vez en cuando 
Como para no mauliar 
Delante de su contrario 



— 16 - 


Alsaba la vista juerte 

Y miraba de soslayo . 

Al empliao que estaba enfrente 

Y al Com endante Tésanos. 

El caso jué que el dolor 
Dispues de hablar hora y cuarto 
Apesar de que la ¡ente 
Lo estorbaba á cada paso, 

Al ver que unos cuantos brutos 
Varias veces lo chillaron, 
Dirijiéndose al monton 
Le largó como guascáso 
Una indireta, y dispues, 

Del modo mas liso y llano, 
Amostró derecho viejo 
Que eran injustos los cargos 
De robo al Estao y otros 
Que al gefe le acumularon; 
Haciéndonos ver también 
Por que no pudo negarlo. 

Que, si á dicho Coronel 
Había de que acusarlo 
Respeuto á mal desempeño 
En el puesto de su mando. 

Era de ser un mulita 

Y si es posible lerdáso 
Pa lidiar con un empleo 

Que siempre andubo al destajo. 

Ansi acabo su discurso, 
Reclarandole al Jurado 
Que en vista de las injurias 
De que estábamos en autos, 

Pa que no quedase el hecho 
En un prencipio albitrario 

Y volbiese la calunia 

A cebarse con su ahijado, 



Pedia contra la ofensa 
El castigo necesario 
Para ejemplo de cualquiera 
Que intentase el mesmo paso. 

Alto continuo y dispues 
De conocer los descargos 
Que el dotor de don Solsona 
Manifestó lindo y claro, 

Haciendo uso del derecho 
Que le venia á la mano 
Como abogao y padrino 
Del acusao, don Tésanos, 

Se enderesó redepente, 

Tocio juerte, bebió un trago, 

Y sacando unos apuntes 
Los repasó de un vistáso. 

Se vido al punto que el hombre 
Conoce bien el lao flaco 
De la j ente como y ó 
Redonda, bruta y sin trato, 

Por que no bien preludió 
Algunos cortos retasos 
De la historia del diluvio 
Cuando andubo el mundo á nado, 
Supo buscarnos la güelta 
Con términos tan baquianos 

Y con dichos tan en boga 

Y uso entre mis paisános. 

Que dejuro y ya se vé 
Tantiándonos tan de llano 
En ancas de que ya sernos 
A todoprencipio uraños, 

Era patente y notorio 

El que debia ganarnos 
La güelta, para llevarle 
La media arroba al contrario. 



— 18 — 


Ansina jué y ansi mesmo 
Apesar de que el Jurado 
Intentó por H arias veces 
Suspender el alegato 
Parándose el presidente 

Y dando campanillasos 
Pa medio dentrar al orden 

Y formalisar el caso, 

Ni por esas consiguió 

El hacer que el pueblo guáso 
Que en ves de querer la ley 
Se acomodaba al fandango. 
Dejase de palmotiar 

Y gritar como marrano. 
Aplaudiendo no la causa 
Si nos los términos raros. 

No decía una palabra 
El Comendante Tésanos, 

Que no juese festejada 
Con aplausos y con bravos, 
Aunque asigun me presumo 

Y me atrevo á asigurarlo. 

Tres cuartas partes del pueblo 
Que presenciaba aquel acto 
Sabia tanto de juicios 

Como yo de boticario 

Es cierto que el Comendante 
Yo no entiendo como diablos 
Supo escarbarle la vida 
A don Solsona yen autos 
Estaba de muchas cosas 
De medio dudoso cáso 
Como por ejemplo el hecho 
De haber pasao mas de un año 
Sin darle cuenta al Gobierno 
De los dineros d entrados 



- 19 - 


Por multas de la marina 
Ventas de fierros y palos 

Y otras tantas menudencias 
Que las tenia á su cargo; 

Pero es el negocio, amigos, 

Que sin ver si eran esatos 
Los hechos que suponíau 
En el gefe de los barcos, 
Aunque pudiese salir 
Iuocente, el pueblo bárbaro 
Que vé las faltas ajenas 

Y en las propias es lerdáso, 

Al ver que le daban cháguara 
Con dichos y termináchos. 
Quería que don Solsona 

A la juersa juese malo. 

Ya se vé que viendo eso 
El acusador, y estando 
Con pruebas que parecían 
Ser lo que no éran, mas alto 
Se afanó por levantar 
La defensa de su ahijado, 
Llegando hasta asigurar 
Como dos y dos son cuatro, 

Que el final de la custion 
Seria que á su alversario 
Le pusieran en el anca 
Lo mesmo que á los caballos, 
Una marca que amostrase 
A los peines y bellacos, 

El rigor que la justicia 
Sabe usar, cuando entre manos, 
Con el sable de la ley 
Agarra á los condenados : 

No bien el dotor Herrera 
Oyó los conceutos falsos 

Y la condena injuriosa 



— 20 — 


Que pronunció don Tésanos 
Contra un {jefe que ápesar 
De que podían llamarlo 
Decidioso y hasta nulo 
Para el puesto de su mando, 
Ai fin era un Coronel 
De la Nación y por tanto 
Se le debía tener 
El respeto necesario; 

Como víbora salló 

Y mas lijero que un rayo. 

Le abarajó la espresion 

V se le jué sobre el laso. 

Hay quiero verte escopeta! 

Me dije yó: se trensaron 
Los dos padrinos y el pueblo 
Que los estaba mirando, 

Al ver que don Nicolás 
Le enderesó á su contrario 
Una indireta de aquellas 
Que chiflan como guascáso, 
Quiso apagarle la vos 
Dando .golpes y gritando, 

Pero el dotor que no es moso 
De aflojarle al mas pintado 
Por que se me hace que tiene 
Muy hien puesto los resávios, 
Encarando la custion 
Con mas juersa y reclarando 
Que lidiar con avestruces 
Es perder el tiempo en vano, 
Al Jurado como al pueblo 
Y hasta al mesmo don Tésanos 
Les probó que la justicia 
No se alquiria insultando. 

En esto se sintió adentro 
Un ruido como de platos 



21 


Que se rompen y un tropel 
Como quien va disparando, 

Y hubieran visto aparceros 
El barullo tamañáso 

Que armaron los mas gritones 

Y el trote que se pegaron. 

Yo que estaba como lie dicho 
Metido desde temprano 
En un rincón, y que el tiempo 
Se me hacia ya muy largo 
Por que habían dao las tres 

Y me encontraba tediando 
De las tripas y con ganas 
De salir á echar un trago; 

En cuanto calmó el barullo 
Quise ver si por un rato 
Salia ajuera y traté 

Como pude de intertarlo, ' 

Pero un maldito nación 
Con mas barriga que un sapo 

Y que hablaba en una idómia 
Que no lo entendía ni el diablo, 
Se me puso por delante 
Plantándome tal codáso 

Cuasi en el mesmo basío 
Y' de modo tan estraño, 

Que les asiguro, mosos. 

Ha sido de lo mas raro 
El que no me desgraciáse 
Sucediéndome un mal paso. 

Lo arrempujé, se biso el sorro, 
Me envolví el poncho en el braso 

Y arrimándole de gusto 
Contra la oreja el cigarro, 

En cuanto sintió que el juego 
Lo quemaba, mas liviano 
Que un terutero, clió gtielta 



— 22 — 


Y sás! me prendió nn sopapo. 

¡Ah gringo!.... Me le prendí 
De ande sabrán, y el j ulano 
Que corajudo se apió 
A soplarme un guantonáso, 

No bien la mano afirmé 
Apretándole el resávio, 

El dolor lo biso ventoso 

Y largó tres y echó un ajo. 

Al fin y no sin pasar 
Mil penurias y trabajos 
Saliendo medio aturdido 
De aquel sitio tan bellaco. 
Dejándolo á don Solsona 
Cariarse con don Tésanos 
Y' turbao el gefe al ver 
Que querian enredarlo. 

Salí pa juera y me fí 
Al café de junto al treato, 

Y pa medio refrescarme 
Chupé un pedotamañáso. 

Recostao contra una mesa 
Me hallaba refieicíónando 
En lo mucho que habia visto 

Y que se me hacia estraño, 
Cuando me dentro peresa 
Y’ lo mesmo que cansancio, 

Y bostesé, clavé el pico 

Y deái me quedé roncando. 

Como piedra me dormi, 

Pero amigos, es el caso 
Que como á eso de las diez 

Y tarde ya como el diablo, 
Una griteria machasa 

Y un ruido que daba espanto 

Y que me biso dispertar 



- 23 — 


Asustao y santiguando, 

Me obligó otra ves á dir 
Al Juerte, pero reclaro 
Que ni comparancia encuentro 
Para esplicar aquel paso. 

Quise agarrar un güen sitio 
En la sala del Jurado 
Para mejor poder ver 
Como seguia el fandango, 

Pero jué al ñudo mi intento 
Por que aunque ya era tardaso. 

Y estaban tuabia los hombres 
Con las pruebas cabuliando, 

Tan lleno estaba de jente 

El salón y én tal estrago 
Que hasta deveras jedia 
De manera que daba asco. 

Es claro, alli sucedió 

Que aunque estaban reventando 

Por hacer sus delijencias 

De algún modo, mas de cuatro 

Que no pudieron salir 

Por el jentio estorbarlo, 

Alij erando el negocio 
Quedaba á la fija el chárco 

Aura imajinense bien 
Si es posible que intertanto 
Se lleva al Jurao á un hombre 
A fin de moralisarlo, 

Es fécil que se aproveche 
La leicion, cuando en un caso 
En que debería el pueblo 
Amostrarse lo mas cauto, 

Tanto bochinche se vé 

Y dispues de tanto escándalo 



— 24 — 


Se empeña en mostrarse ruin 
Aunque aparienta negarlo. 

Yo también soy de opinión 
Que el hombre que por su rango 
Alministrando un empleo 
Del Gobierno, no ancla claro, 

Es muy justo y menester 
Que responda de sus atos 
Delante de la justicia 

Y con la ley en la mano; 

Pero de eso á figurarme 
Que es preciso y necesario 
Que lajente mal criada 
Sea la que dé su fallo 

No rasonable ni cuerdo 
Sino á su gusto y agrado 
Como en un juego ele taba 
O en una riña de galios, 

Se me hace, que, francamente, 
Hay un camino mas largo 
Que el que va del pobre al rico 
y del ladrón al honrado. 

Esto mesmo sucedia 
En la custion que relato, 

Ande como era pudiente 
El Coronel acusado, 

Con razón ó sin razón 

Y solo por insultarlo 
Muchos que ni del proceso 
Siquiera estaban en autos. 

Por el gustilo ¡lomas 

De meterse á vibarachos 

Y hacerse los entendidos 
Eo pasaban conipadriando. 

Pero en fin, lo cierto jué 
Que al cabo de tanto rato, 



— 25 — 


Como á eso sigun me creo 
De las once menos cuarto, 

Los jueces que habían oido 
La custion de cabo á rabo 
Tantas horas sin poder 
Prender siquiera un cigarro, 

Ya medio muertos de sueño 
Con la barriga tediando 

Y deseando que la fiesta 
Concluyese de un plumáso, 

Se juerontuitos pa dentro 
Con los cargos y descargos, 
Ande un buen rato estuvieron 
Dicen que considerando. 

Deái á poco ya salió 
Otra güelta el escribano, 

Y dentrando nuevamente 
A la sala los Jurados, 

Entre chiflidos y gritos 
Pataléos, dichos y ajos, 

Y hasta pitos y cornetas, 

Por que también no faltaron, 

Al pueblo aquel que pedia 
Justicia y lial desagravio, 

(Y después han de decir 
Que semas brutos los gauchos!) 
Le leyeron lo que sigue 
Que sino es lo mas exacto, 

A lo menos se parece 
A la tal sentencia y fallo. 


EL FINAL DE LA CUSTION 


«Montevideo á veintitrés 
DeAgosto del presento año; 
Hollándonos en ri unión 



— 26 - 


Los que sernos del Jurado,» 
(Mucho mejor habrían hecho 
En decir: fimos los pabos) 
«Delante de don JFurriol 
Que es de la causa escribano. 
Como mas justo y notorio 
Lo siguiente reclaramos: 

Teniendo en vista señores 
Que el artículo del diario 
Que publicó don Esteves 
Contra el patrón, es un cargo 
Algo mas que juribundo 
Aunque no del todo escaso 
De razón por que es sabido 
Que en tiempos no muy lejanos 
La Capitanía del Puerto 
Andubó medio al destajo;» 

«Considerando también 
Que el Coronel acusado 
Dió causa pa maliciar 
Que andaban uñas de gato 
En el manejo de fondos 
De dineros que á su cargo 
Estaban sin rendir cuentas 
Hacia cuasi dos años; » 

«Considerando ademas 
Que el ahijao de don Tésanos 
Solo sospechó mal. juego 
En su gefe, cuando el chasco 
De negarle este los pesos 
Que le pidió, y que causaron 
El enojo en don Esteves 
Por lo cual y sin reparo 
Hiso notorio el secreto 
Que sabia hacía dos años; 



— 27 — 


«Considerando por fin 
Que si á dicho juncionario 
En lo honrao y lo decente 
No hay nada de que tildarlo 
En vista de que el Gobierno 
Manifiesta estar en autos 
De como hace sus manejos 
Como Capitán de barcos, 

Por su descuido á lo menos 
En el puesto de su mando 
Presentaba algunas dudas 
Que las hemos puesto en claro, 
Lo asolvemos de las culpas 
Que le acumulan, y en cambio 
Solo para que otra ves 
No se amuestre tan lerdaso 

Y conosca mas de cerca 
Con que jente está lidiando, 

Lo condenamos á ser 

De esta larga fiesta el pabo, 

La burla del pueblo bruto, 

Y el padrino de los gastos; 
Asolucion y sentencia 

Que por ser justa firmamos, 
Montano, Cérsar, Rodrigues 
Gradin, Marques y Viscaino, 

De lo cual da prueba y fé 
Miguel Furriel, escribano», 

Atajen por vida suya! 

Me dije yo: que brutasos 
Deben de ser esos jueces 
Que tal sentencia ditaron! .... 
Parece imposible amigos 
Que estando en su juicio sano 
Unos hombres que aparientan 
Ser escrebidos y sabios 
Cometan bagualamente 



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Y tan á la vista, un barro. 

Que ni el Jues de Pas mas bruto 
Era capas de pensarlo. 

¿Como, me dije pa mí. 

Es posible que un Jurado 
Compuesto de hombres que deben 
Tener la ley en la mano, 

Condena y asuelve á un tiempo 

Y se aparta sin reparo 
De la custion verdadera 

Y del punto mas del caso? 

El Comendante del Puerto 
Que como antes les reclaro 
Acusó por caluniosos 
Los insultos en su daño. 

Si era un péine como dijo 
El que lo puso en el diario. 

Debió de ser á mi ver 

Sigun las cuentas que me hago, 

Condenao con el rigor 

De la ley; y si alcontrario 

Sucedía como pasó 

Que le achacaban un falso, 

Era deber de justicia 
El reparar el agravio, 

Cayéndole al ofensor 
Derecho y sin compadrasgo. 

Lo de andar con medias güeltas 

Y con tapujos y amaños 
En asuntos que dejuro 
Es preciso verlos claros. 

Es dar lugar á cualquiera 
Que se llame don julano, 

Pa que el dia que se le antoje 

Y quiera echarlas de guapo, 



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Por una simple sospecha, 

Por capricho ó por bellaco, 
Hasta al mesmo Presidente 
Lo insulte de arriba abajo 

Esta es amigasos viejos 
La opinión de un pobre gaucho 
Que aunque no pasa de ser 
Como ustedes un paisano. 

Como ha nacido oriental 
Y quiere su suelo patrio 
Lamenta de corazón 
La dejadés y el atraso 
En que esta lo que nosotros 
Ley y justicia llamamos. 

Aquí ya mi relación 
Toca á su fin, y si acaso 
Hay quien dude de lo espuesto 
En mi escrebir y relato, 

Puede salir de la duda 
Viendo á los interesados 
Los cuales mejor que yo' 

Dirán si es cierto lo que hablo. 


Calis tiro Juentes, 




Montevideo, Agosto 31 de 1872. 













. 



y